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Editorial

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18 junio, 2020
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La importancia de cerrar ciclos

Lic. Mary Ontiveros / Psicóloga de Secundaria

Cada año, al inicio del ciclo escolar recibimos a nuestros alumnos felices de poder acompañarlos en un nuevo comienzo. Somos testigos de la emoción que sienten al reencontrarse con sus amigos, llenos de ilusión y expectativas.

Quién hubiera pensado que para la Generación 2020, ese último día que asistieron al colegio, sería su último día como alumnos. 

Si hubiéramos sabido que esa mañana de trabajo sería la última, nos hubiésemos tomado el tiempo para poder disfrutar esa clase, esas risas, el intercambio de ideas y las pláticas de lo que acontecía en el día.

Ahora ellos, forman parte de la primera generación en la historia, que utilizando gran cantidad de  recursos tecnológicos, desarrolló nuevas destrezas e hizo frente a los desafíos del aprendizaje a distancia.

Les tocó darse cuenta, que no hay nada seguro, que los planes cambian  de un día a otro y valoraron más el contacto físico y los paseos al exterior. 

Sabemos que el cierre de grandes etapas implica un duelo. Hoy duele más que nunca hacer este cierre, pensando que este momento pudo haber sido diferente, ciertamente es injusto. 

De la incertidumbre, pasamos a la aceptación de no volvernos a encontrar en salón de clases y este ciclo escolar así lo concluimos.

Pero la vida sigue su curso y hay procesos que comienzan, se desarrollan y concluyen. 

Para poder decir adiós de la mejor manera, hay que hacer un repaso de las experiencias vividas e identificar lo positivo. Lo más relevante, reflexionar sobre los sentimientos que se experimentaron y a partir de eso hacer un balance. Pensar qué se aprendió, qué no y cómo contribuyó esto al crecimiento personal o a las limitaciones. Porque cada situación vivida se enmarca por un aprendizaje que fortalece.

Nosotros, nos sentimos muy afortunados de formar parte de la historia de cada uno de los alumnos de la Generación 2020. Estamos muy agradecidos de haber tenido la oportunidad de verlos crecer, el vínculo que hemos formado no se hará débil con el tiempo, ni con la distancia. En nuestros corazones se queda todo lo que compartimos y en el futuro nos gustaría ver lo lejos que llegarán. 

Querido alumno, nunca olvides quién eres, ni tus valores. Lleva tu playera roja siempre con orgullo. Recuerda que nos volveremos a ver, tus maestros te estaremos esperando para dar el último pase de lista y para darnos esos abrazos que nos debemos.

Cobras por siempre.